Interpretar cartas náuticas y listas de faros evita sorpresas. Identifica sectores de luz, alcances nominales y enfilaciones útiles de día. Complementa con ortofotos y tracks fiables, pero valida in situ: la realidad cambia con obras, derrumbes y bancos nuevos. Marca referencias dobles por si la niebla borra contornos y acostúmbrate a verificar con brújula, no solo con la pantalla.
Entre faros cercanos, una corriente contraria puede alargar horas. Calcula reglas de doceavas, consulta portulanos y observa espumas en puntas. Si tu velocidad sobre el fondo cae por debajo de dos nudos medios previstos, replantea. Anticipa rebufos tras cabos, contracorrientes pegadas a acantilados y pasos acelerados en islotes. Un margen generoso permite disfrutar sin apuros, incluso con paradas foto.
Los accesos junto a faros suelen ser expuestos. Practica aterrizajes en rebase y salidas sincronizadas entre juegos de olas, leyendo series. Evalúa dónde resaca, dónde rompe hueco y qué canal ofrece menos turbulencia. Prepara un plan B terrestre, carros listos y señal acordada con el grupo. La serenidad aumenta con ensayo previo en condiciones controladas y revisión honesta de límites.